Plantas Carnívoras

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Las plantas carnívoras realmente no comen humanos como muchas películas han recreado. Estas especies exóticas, atractivas, maravillosas y ornamentales crecen en zonas rocosas y pantanosas con suelos empobrecidos en nutrientes, limitados en nitrógeno y con un PH ácido, por lo que se ven obligadas a cazar capturar  insectos para alimentarse.

En el mundo albergan alrededor de 630 especies de plantas carnívoras que se clasifican en 14 géneros, según la forma en que atraen y atrapan a sus presas; muchas personas las adquieren por curiosidad, para decorar el jardín o por su función de control para cazar las moscas e insectos que hay en el hogar. Es por ello que podemos usar estas plantas como plantas de exterior o de interior, son plantas muy resistentes y las podemos tener en un simple macetero original.

Plantas Carnívoras Por Tipos de Trampas

Cada uno de los 14 géneros distintos (Byblis; Aldrovanda; Cephalotus; Darlingtonia; Dionaea; Drosera; Drosophyllum; Genlisea; Heliamphora; Nepenthes; Pinguicula; Sarracenia; Triphyophyllum; Utricularia) hallados en las 630 especies de plantas cuenta con una trampa diferente para capturar a su alimento. Estan clasificadas en los 6 siguientes tipos y mecanismo de trampas, para cazar a sus presas.

Plantas Carnívoras Trampas de Caída:

Las plantas de jarra acechan insectos atraiéndolos en una trampa de caída. Su hoja en forma de copa con un interior ceroso y resbaladizo impide que el animal suba por él y logre escapar. Cuando éste cae, la sopa de fluidos digestivos en la parte inferior de la cámara rompe su carne y su exoesqueleto. Especies pertenecientes a este género disponen de una pequeña bolsa, donde en su interior existen tentáculos invertidos o manchas traslúcidas que perturban y confunden a la presa, haciendo que se canse y se ahogue con los jugos digestivo.

Plantas Carnívoras trampas Mecánicas:

Son las que utilizan las plantas carnívoras denominadas Utricularias, que se caracterizan por ser acuáticas con tallos que terminan en pequeños globos con abertura llena de tentáculos. La planta hace un bombeo que mueve el agua, succiona a los peces e insectos acuáticos y cuando estos tocan los tentáculos, la vejiga del vegetal se dilata y absorbe al animal.

Plantas Carnívoras Trampas Combinadas:

Consiste en la activación de pelos pegajosos y pinzas al mismo tiempo.

Plantas Carnívoras Trampas de Langosta-Olla:

Las plantas que usan esta trampa para alimentarse tienen forma de bolsa y una especie de tapa que cubre su entrada. Por su viscosidad interior, cuando el insecto entra en ella resbala y se ahoga con los jugos digestivos del vegetal que están en el fondo. Una especie con esta característica es la Cephalotus, de la especie Follicularis, que crecen únicamente en Australia.

Plantas Carnívoras Trampas Pelos pegajosos:

Las plantas con esta característica como Bylblis, Drosera, Pinguicula y Drosophyllum tienen unos tentáculos viscosos que secretan un aroma a miel que atraen a los insectos; cuando estos se posan sobre ellas, la hoja y los tentáculos se cierran y los capturan. Otra especie con pelos pegajosos es la Dionaea Muscipula, nativa de Carolina del Norte, Estados Unidos, también conocida como Venus atrapamoscas.

Planta Carnívora Pinzas o Cepos:

Las plantas con esta característica secretan un néctar dulce que cautiva a los insectos; así como las especies con pelos pegajosos, cuando el insecto se posa sobre ella, la hoja se cierra y el animal queda atrapado y tras su movimiento, al querer escapar, activa los jugos digestivos de la planta; sin embargo, una vez terminado el proceso, la hoja del vegetal que capturó al insecto se cae y nace una nueva.

Como Cazan Las Plantas Carnívoras

Condiciones de crecimiento de las plantas carnívoras

Las plantas carnívoras pueden hallarse en distintos hábitats, pero también pueden hospedarse en el hogar; así como una mascota, requieren de cuidado y alimentación.

Pese a que pueden alcanzar sus compuestos sin tener que sintetizarlas del suelo, las hojas necesitan del proceso fotosíntesis habitual. En caso de ser cultivadas en espacios exteriores, es importante tener en cuenta que estas especies requieren

exposición al sol, regado cada dos días con agua de lluvia o destilada, y estar a una temperatura de 19º centígrados sin exceso de humedad.

Para evitar que sean acechadas por una enfermedad o alguna plaga, quienes las críen deben aplicarle sustratos especiales.

Algunas de las plantas carnívoras más utilizadas como repelente son la Pinguicula, Drosera regia o la Darlingtonia califórnica. En caso de querer contrarrestar la entrada de los mosquitos a casa, plante en el jardín flores como la caléndula, los geranios, las petunias o la lavanda.
En centros de jardinería, viveros y floristerías, las más frecuentes a la venta son: Pinguicula, Sarracenia, Nepenthes y Dionaea muscipula (Atrapamoscas).

Plantas carnívoras y sus usos medicinales

Las plantas carnívoras han sido utilizadas desde hace años en la medicina, incluso se dice que desde el siglo VII científicos y herbolarios se han beneficiados de las bondades medicinales de estos vegetales.

Muchas de ellas funcionan como expectorante para afecciones respiratorias, pero en el caso de la Drosera contiene propiedades antitusivas que alivian la tos seca.

También, las especies carnívoras, gracias a sus enzimas que actúan como antibiótico natural, han sido utilizadas para combatir problemas cardíacos, espasmos musculares, lesiones en la piel y quemaduras.

Como se observa, estos seres vivos que atrapan y comen insectos como nutrientes adicionales a su alimentación natural, también ofrecen importantes aportes para la salud del ser humano.

Historia y estudios sobre las plantas carnívoras

Las plantas carnívoras, a diferencia de otros vegetales sacian sus necesidades de alimento  acechando a artrópodos, que son animales invertebrados y a protozoos, que son aquellos formados por solo una célula, así como peces y mamíferos por distintos mecanismos de captura:

Según cuenta la historia, en la Edad Media, específicamente en el continente europeo, fue cuando se avistaron las primeras plantas carnívoras; pero, por las creencias religiosas de ese entonces se consideraba absurdo que las plantas comieran animales.

En 1860 el botánico Charles Darwin confirmó la naturaleza de estas especies tras observar a hormigas atrapadas entre las hojas de estos seres vivos. Incluso, fue Darwin quien escribió el primer tratado sobre las plantas carnívoras en 1875, 15 años después de aquella primera impresión.

Observar cómo el vegetal atrapa al incauto insecto para sustraerle sus nutrientes puede llegar a ser algo fascinante y repulsivo a la vez, sobre todo porque es difícil digerir cómo una planta, aparentemente inocente y pasiva, puede transformarse en un depredador.

Un estudio desarrollado por un grupo de investigadores estadounidenses, chinos y japoneses, en 1992, el cual fue publicado en la revista Science, contempló los orígenes del apetito de las plantas carnívoras por la carne.

Entre ellas estaban las de jarra asiáticas, americanas y australianas. La investigación señaló que, a pesar de que cada especie desarrolló de manera independiente su gusto carnívoro, la maquinaria biológica para digerir insectos evolucionó de una forma similar en las tres.

Ante esta observación, el biólogo Víctor Albert, de la Universidad de Buffalo en Estados Unidos, manifestó que solo existen vías limitadas para convertirse en una planta carnívora.
Por otro lado, un reciente estudio publicado en Nature Ecology and Evolution, basado en el trabajo de 1992, pretendía conocer cómo esas plantas no relacionadas (Cephalotus follicularis, Nepenthes alata y Sarracenia purpurea) llegaron a compartir tantas cosas en común.

El resultado final, obtenido tras un análisis genético que incluyó la secuenciación del genoma de la Cephalotus follicularis, determinó que en el tiempo de su evolución como carnívoras, cada especie optó por muchas de las proteínas antiguas para generar los enzimas para digerir la presa.

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